Los Tuneles de Hielo en Esquel se encuentran a 1.900 metros sobre el nivel del mar. Se forman durante cuatro semanas, se agranda y se divide mientras se derrite hasta desaparecer.

    Los Tuneles de Hielo en Esquel están ubicados casi en la cumbre del cerro La Torta, a 50 kilómetros de la ciudad de Esquel. Se forman durante el verano y se derriten hasta desaparecer por efectos del calor.

    “En invierno, cuando caen las nevadas se acumula mucha nieve, se compacta y se queda dura. En verano, por la ubicación de la montaña, al estar al reparo del sol, la nieve se derrite a la inversa, de dentro hacia afuera. El agua empieza a comer este gran bloque de nieve y se forma un túnel que llega a tener más de 100 metros de longitud”.

    La excursión se puede realizar sólo por agencia, que los trasladará a unos 50 kilómetros de la ciudad en donde se encuentra al camino que asciende por las laderas del cerro La Torta. Después de una travesía en 4×4 por un espléndido bosque de lengas y un sendero que se cruza haciendo trekking, se llega casi hasta la cumbre. Luego de un trekking se arriba al pie de una cascada en cuya base, dadas las condiciones climáticas y geográficas, se acumula nieve que es prácticamente eterna. Por estar ubicada al reparo del sol, la nieve se descongela de adentro hacia afuera, lo que permite la formación de túneles.

    Al ingresar al túnel se tiene la impresión de estar metido en un freezer gigante. Desde afuera, la entrada se ve como una grieta entre la piedra y la pared de hielo, pero apenas se la cruza, aparece a la vista un cielorraso curiosamente luminoso.

    Cada paso en la marcha hacia el interior de la formación invita a descubrir algo que se puede apreciar en muy pocos lugares del mundo, con una luz que atraviesa el hielo y aparece con trazos azules sobre la cabeza de los visitantes como un techo con tubos fluorecentes.

    Ese cielorraso natural no es plano, sino escamado y cóncavo, con piezas circulares continuas de casi un metro cuadrado de superficie y cordones más oscuros debido a un mayor grosor del hielo.

    Además de esos juegos de luces, son llamativos los sonidos interiores, que generan ecos, ya que las voces se mezclan con el rumor del arroyo Irigoyen, que corre entre las piedras, y también con el ruido de las gotas del lento deshielo de las paredes del túnel.

    Fuentes de la Secretaría de Turismo de Esquel dijeron que las condiciones climáticas que permiten la formación de los Tuneles de Hielo en Esquel se dan casi en exclusividad en enero, aunque en 2018 se concretó en el segundo mes del año.