Salto del Agrio es uno de los lugares más hermosos de Caviahue. Ubicado a unos pocos kilometros de esta bella ciudad, reúne a curiosos de todo el mundo por su majestuosidad.

    Desde Caviahue, hay que tomar la ruta provincial 27 y dirigirse como si se pretendiera llegar a Copahue.

    Allí se debe girar a la derecha por el camino del Cañadón del Trolote que nos llevará, observando con atención los carteles indicadores, hasta la famosa cascada.

    El viaje es de aproximadamente 10 kilómetros. Las araucarias y el río Agrio, con algunas de sus múltiples cascadas, acompañan el recorrido hasta el final, cuando el camino de ripio termina junto a una pequeña montaña de piedra.

    Un gigantesco salto de agua cae al vacío desde aproximadamente 60 metros de altura y estalla en una pequeña laguna que espera debajo con sus aguas inmóviles, como si desde hace años hubiesen estado unidos chorro y laguna.

    Salto del Agrio

    Salto del Agrio

    La estela de agua y un sonido estremecedor pocas veces escuchado ganan la escena y son innumerables las sensaciones que se tienen de este momento.

    Los efectos de la luz del sol sobre las piedras se hacen notar de inmediato. El color oro tiñe absolutamente todo, por lo que muchos se acercan hasta el espejo de agua para ver la verdadera tonalidad de las piedras que se encuentran en sus orillas.

    El salto, que según cuentan los mapuches que habitan la zona fue siempre un lugar de culto, es custodiado por un grupo de araucarias que junto al volcán Copahue le agregan color a esta verdadera postal.

    Un lugar mágico para deslumbrarse con la madre naturaleza que, de vez en cuando, genera maravillas como esta. Sencillamente, un sitio imperdible para quien esté recorriendo la zona.

    No se puede estar en Copahue y perderse de conocer el Salto del Agrio. Ubicado en las afueras de la ciudad, este lugar reúne a curiosos de todo el mundo por su belleza.

    Salto del Agrio - Foto: ottonelloalfredo

    Salto del Agrio – Foto: ottonelloalfredo

    Las araucarias y el río Agrio nos brindan un paisaje soberbio hasta que el camino de ripio nos indica que debemos bajarnos del automóvil que nos llevó hasta allí.

    De fondo, el volcán Copahue se encarga también de custodiar este lugar de semejante belleza, increíble apenas se lo mira.

    En este lugar el ruido gana la escena y son innumerables las sensaciones que nos invaden: ganas de gritar, de llorar, de salir corriendo para ver qué hay del otro lado de la cascada.

    El Salto del Agrio, que según cuentan los mapuches originarios de la zona fue siempre un lugar de culto y de agradecimiento, es custodiado por un grupo de araucarias que junto al volcán Copahue le agregan color a esta verdadera postal.