Las ruinas de Quilmes están ubicadas en los valles Calchaquíes, provincia de Tucumán en Argentina. Son los restos del mayor asentamiento precolombino en nuestro pais. Ocupan aproximadamente treinta hectáreas y están ubicadas al pie del cerro Alto del Rey. El lugar fue primero propiedad del pueblo indígena, posteriormente del estado provincial, más tarde de un concesionario privado y finalmente, de los descendientes del pueblo quilmes. Estas ruinas han sido reconstruidas, por lo que en la actualidad pueden ser visitadas por los turistas.​

    Los indígenas conocidos como quilmes, los primeros habitantes de este lugar, tuvieron una altísima densidad de población, lo que les permitió una mejor distribución de las tareas y una mayor explotación del ecosistema. En los valles Calchaquíes en su totalidad se formaron ciudades con tan alto índice de densidad que actualmente los especialistas las consideran las primeras ciudades prehispánicas de la Argentina.

    Este pueblo originario tenía, como hemos dicho, un elevado nivel social y cultural, eran agricultores y tenían una economía pastoril que explotaba a los camélidos y los recursos forestales del valle. Tenían una amplia relación de intercambio no sólo comercial – económico sino también político con las distintas parcialidades de los valles y zonas aledañas.

    El progreso de esta civilización se vio interrumpido en 1667 cuando los quilmes sufrieron su más importante derrota militar a manos de los españoles. Unos 400 españoles sitiaron a un pueblo de más de 6000 indígenas, primero impidiéndoles acceder a sus cultivos sobre la planicie fértil del río Santa María y luego envenenando la fuente de provisión de agua que llegaba desde las montañas. Mientras los españoles contaban con armaduras y armas de fuego, aquellos utilizaban arcos y flechas, hondas, lanzas y hachas con puntas de piedra.

    Luego de más o menos un mes, el pueblo indígena decidió rendirse. Su cacique, Martín Iquín, fue su vocero en ese entonces.

    Ruinas de Quilmes

    Ruinas de Quilmes

    Luego de su rendición y debido a que los españoles no lograron someterlos, fueron obligados a recorrer mil kilómetros a pie sin agua ni comida. Se estima que de los más de 2600 sobrevivientes que partieron, solamente llegaron a los húmedos e insalubres bañados de Quilmes a orillas del Río de La Plata, poco más de 400. Los supervivientes finalizaron sus días pereciendo principalmente por enfermedades pulmonares. Al llegar no encontraron el algarrobo considerado sagrado que les daba alimento, leña y bebida. No conocían las hierbas medicinales locales y no podían sanarse. El sitio ubicado a 35 km al sur de la ciudad de Buenos Aires se denomina Quilmes en referencia a la misión de Santa María de Quilmes.

    Ruinas de Quilmes es un lugar ideal para el turismo étnico e histórico: El sitio arqueológico situado a la vera de la Ruta 40 combina una gran variedad de factores. Por un lado, la heróica resistencia de los pueblos nativos ante el avance de los codiciosos y despiadados conquistadores españoles. Por otra, su terrible exilio en Buenos Aires, donde la ciudad de Quilmes y la reconocida cerveza, deben su nombre a estos corajudos nativos.

    El sector austral de los Valles Calchaquíes, por donde pasa la traza de la Ruta Nacional 40, desde que confluyen los ríos Calchaquí y Santa María, hasta Punta Balasto en Catamarca, es conocido como el Valle de Yocavil (o Yokavil).

    Desde la época de la conquista, Yocavil es conocido como los Valles Calchaquíes, debido a uno de los grandes caciques de la comarca, Don Juan Calchaquí, que residía en Tolombón (Salta) y que luchó tenazmente contra los españoles.

    Esta zona, es atravesada por el río Santa María, en sentido sur-norte y está encajonada por dos largas cadenas montañosas: por el este un altísimo (supera los 5.400 m de altura) cordón, que recibe de norte a sur, los nombres de las Cumbres de Santa Bárbara, las Cumbres Calchaquíes y los Nevados del Aconquija, hacia el o este, la Sierra de Quilmes o del Cajón, cuyas cumbres promedian los 4.000 m, llegando hasta los 4.700 m de altura.

    Los principales afluentes del Santa María provienen del este ya que la Sierra de los Quilmes hoy en día solo tiene algunos manantiales en sus alturas.

    Los pobladores originarios construyeron sus asentamientos en este valle y a partir del siglo IX, pasó a ser uno de los lugares con mayor densidad de población en todo el Norte Argentino.

    Esto se debía a la abundancia que generaba la agricultura en la región, ya que se cultivaban el maíz, el ají, el poroto y el zapallo. Mientras que los pastizales de altura eran aptos para la cría de llamas.

    Lo que el visitante ve hoy en día en la ciudad de los Quilmes, son los cimientos de las construcciones. Estos tienen forma rectangular o circular y forman un complejo habitacional y defensivo. Las casas con vigas de cardón y techo de paja tenían gruesas paredes de piedra.

    El sitio contaba con dos fortalezas defensivas edificadas para protección contra los ataques de tribus enemigas vecinas y, los españoles.

    La economía agrícola se mantenía a base de cultivos de maíz, porotos y zapallos que irrigaban con represas en las que almacenaban el agua de lluvia y de ojos de agua de las sierras y la conducían a los andenes de cultivo.

    Se pueden divisar desde el cerro estos andenes de hasta 75 m de largo así como los corrales para las domesticadas llamas.

    Se accede a las ruinas de Quilmes por la Ruta Nacional 40,  o desde Tucumán por la Ruta Provincial 38, hasta Acheral y desde allí, subir hacia Tafí del Valle por la RP 307. Luego de atravesar dicha localidad, se pasa por el “Abra del Infiernillo” y se desciende hacia los Valles Calchaquíes, pasando por Amaichá del Valle, allí la Ruta cambia de nombre a RP 357 (la RP 307 tuerce hacia el Sudoeste hacia Santa María).

    Poco después, la RP 357 empalma con la Ruta 40. Seguir hacia el norte 3 km y tomar el camino de ripio (nuevamente la RP 357) hacia la izquierda que tras 5km conduce a las ruinas de los Quilmes.